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lunes, 6 de junio de 2011

vieja friendo huevos ,velazquez


Vieja friendo huevos
 Vieja friendo huevos
 Autor:Velázquez
 Fecha:1618
 Museo:National Gallery (Edimburgo)
 Características:99 x 169 cm.
 Material:Oleo sobre lienzo
 Estilo:
Entre las obras realizadas por Velázquez durante su etapa sevillana, Vieja friendo huevos es una de las pocas que se fechan casi con total seguridad, apostándose por el año 1618. Su popularidad ha hecho de ella una de las escenas más significativas del Barroco español. El asunto tratado por el maestro supone una absoluta novedad, ya que hasta ahora nadie se había atrevido a representar en la pintura española escenas tan aparentemente triviales como ésta. En primer plano vemos a una anciana cocinando unos huevos en un hornillo de barro cocido, junto a un muchacho que porta un melón de invierno y una frasca de vino. Ambas figuras se recortan sobre un fondo neutro, empleado para destacar aun más los contrastes entre la luz y la sombra, una de las características que le sitúan en la órbita del Naturalismo tenebrista. En la zona de la derecha contemplamos uno de los mejores bodegones del arte español, formado por varios elementos metálicos, vasijas de cerámica y una cebolla colorada. Para que el espectador pueda contemplar con más facilidad estos elementos, el maestro nos levanta el plano de la mesa y el hornillo de barro, empleando de esta manera una doble perspectiva con la que se anticipa a los impresionistas. El realismo de los personajes es digno de mención; la suciedad del paño con el que se cubre la cabeza la anciana o el corte del pelo del muchacho nos trasladan al mundo popular que contemplaba a menudo Velázquez. Incluso se piensa que la anciana podría ser el retrato de su suegra, María del Páramo, mientras que el muchacho sería un ayudante de su taller, posiblemente Diego Melgar. Los tonos empleados indican el conocimiento de obras de Caravaggio, bien a través de copias bien de grabados; así destaca el uso de los tonos ocres y pardos que contrasta con el blanco, reafirmando ese contraste la utilización de tonalidades negras. La minuciosidad de la pincelada, a base de pequeños toques que apenas son apreciables, contrasta con la factura suelta de sus últimas obras como Las Meninas. Más intrascendente es el debate provocado entre los especialistas por la manera que la anciana prepara los huevos, afirmando unos que los está friendo, otros que los está escalfando y otros que los cuece.

sábado, 4 de junio de 2011

velazquez

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Sevilla, hacia el 5 de junio de 1599[1]Madrid, 6 de agosto de 1660), conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal.
Pasó sus primeros años en Sevilla, donde desarrolló un estilo naturalista de iluminación tenebrista, por influencia de Caravaggio y sus seguidores. A los 24 años se trasladó a Madrid, donde fue nombrado pintor del rey Felipe IV y cuatro años después fue ascendido a pintor de cámara, el cargo más importante entre los pintores de la corte. A esta labor dedicó el resto de su vida. Su trabajo consistía en pintar retratos del rey y de su familia, así como otros cuadros destinados a decorar las mansiones reales. La presencia en la corte le permitió estudiar la colección real de pintura que, junto con las enseñanzas de su primer viaje a Italia, donde conoció tanto la pintura antigua como la que se hacía en su tiempo, fueron influencias determinantes para evolucionar a un estilo de gran luminosidad, con pinceladas rápidas y sueltas. En su madurez, a partir de 1631, pintó de esta forma grandes obras como La rendición de Breda. En su última década su estilo se hizo más esquemático y abocetado alcanzando un dominio extraordinario de la luz. Este periodo se inauguró con el Retrato del papa Inocencio X, pintado en su segundo viaje a Italia, y a él pertenecen sus dos últimas obras maestras: Las Meninas y Las hilanderas.
Su catálogo consta de unas 120 o 125 obras. El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente, hacia 1850.[2] Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, coincidiendo con los pintores impresionistas franceses, para los que fue un referente. Manet se sintió maravillado con su pintura y lo calificó como «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».
La parte fundamental de sus cuadros que integraban la colección real se conserva en el Museo

cristo (zurbaran)

Cristo en la Cruz

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Francisco de Zurbarán 010.jpg
Cristo en la Cruz
Francisco de Zurbarán, 1627
Óleo sobre lienzo • Barroco
290 cm × 168 cm
Instituto de Arte de Chicago, Chicago, Estados Unidos
Cristo en la Cruz es un cuadro de Francisco de Zurbarán realizado en 1627. En 1626 y ante un notario, firmó un nuevo contrato con la comunidad de los predicadores de la orden dominicana de San Pablo el Real, en Sevilla: tenía que pintar 21 cuadros en ocho meses. Fue entonces, en 1627, cuando pintó el "Cristo en la Cruz", obra que fue tan admirada por sus contemporáneos que el Consejo Municipal de Sevilla le propuso que se instalara en dicha ciudad en 1629.
En este cuadro la impresión de relieve es sorprendente: Cristo está clavado en una burda cruz de madera. El lienzo blanco, luminoso, que le ciñe la cintura, con su hábil drapeado—ya de estilo barroco—, contrasta dramáticamente con los músculos flexibles y bien formados de su cuerpo. Su cara se inclina sobre el hombro derecho. El sufrimiento, insoportable, da paso a un último deseo: la Resurrección, último pensamiento hacia una vida prometida en la que el cuerpo, torturado hasta la extenuación, pero ya glorioso, lo demuestra. Igual que en La Crucifixion de Velázquez (pintado hacia 1630, más rígido y simétrico), los pies están clavados por separado. En esa época, las obras, en ocasiones monumentales, trataban de recrearse morbosamente en la crucifixión, de ahí el número de clavos.
Cristo crucificado de Velázquez 1632, (250 x 170 cm). Museo del Prado. Madrid.
Por ejemplo, en las Revelaciones de Santa Brígida se habla de cuatro clavos. Por otra parte, y tras los decretos tridentinos, el espíritu de la Contrarreforma se oponía a las grandes escenificaciones orientando, especialmente a los artistas, hacia las composiciones en las que se representara únicamente a Cristo. Muchos teólogos sostenían que, tanto el cuerpo de Jesús como el de María, tenían que ser unos cuerpos perfectos. Zurbarán aprendió estas lecciones afirmándose, a los veintinueve años, como un maestro incontestable

palacio real

  Palacio Real (Madrid)

Palacio Real (Madrid)
Autor: Juan Bautista Sachetti
Fecha:1736-64
Características:
Museo:
Copyright:(C) ARTEHISTORIA
La nueva tendencia del barroco clásico en la arquitectura de la Corte española, es inseparable de la idea que guía la construcción del Palacio Real de Madrid. La traza de Filippo Juvara, asimilada por Juan Bautista Sachetti, es uno de los ejemplos más afortunados de la recreación, elegante, retórica y purificada del estilo palacial de Bernini o de la línea estilística, variada y creativa de su escuela. El incendio del viejo Alcázar de los Austrias en la Navidad de 1734, dio una oportunidad sin parangón al abate Juvara, el cual desarrolló su plan para la residencia nueva del rey de España a lo largo del año 1735. Su temprana muerte facilitó la llegada del discípulo, el cual logró levantar el monumento en una sólida reafirmación simplificada del original proyecto de su maestro. Con una enorme dosis de equilibrio composicional, partiendo de un reflexivo coloquio con la figuración arquitectónica italiana y francesa, el edificio surgió como una gran experiencia proyectual, depositaria de nuevas ideas espaciales, de nuevos ornamentos, fruto del propio auge del barroco en su desarrollo tardío.

la plaza mayor

En el año 1617 Felipe III encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, que las acabaría en 1619. Casi treinta años antes se erigió en su parte norte el primer edificio de la plaza, la Casa de la Panadería, obra de Diego Sillero. Contaba con estancias para los reyes en la planta principal y venta de pan en la planta baja. Frente a ella y en la parte sur de la plaza, la Casa Carnicería, para la venta de carne. Ambos edificios singulares han conocido destinos diversos en su historia.
La plaza ha sufrido varios e importantes incendios. El primero de ellos en 1631, siendo el propio Diego Sillero el encargado de su reconstrucción. El más importante ocurrió en 1790 y destruyó casi la mitad de las edificaciones; Juan de Villanueva sería el encargado de su reconstrucción en este caso. Se procedió al cierre de las esquinas, abriendo arcadas de acceso y rebajando la altura de sus casas de cinco a tres alturas. Las obras se prolongaron mucho tiempo, muriendo Villanueva entre tanto y continuando la reconstrucción sus discípulos hasta su finalización en 1854.
La plaza ha sido escenario de muchas de las páginas de la historia española, desde las fiestas por la beatificación de San Isidro en 1620 hasta las proclamaciones de reyes, autos de fe o ejecuciones, sin olvidar las fiestas de toros y de cañas.
En 1848, Mesonero Romanos solicitó a Isabel II la colocación en Plaza Mayor de una estatua ecuestre del rey Felipe III, que en ese momento estaba en la Casa de Campo y que era obra de Juan de Bolonia y de Pedro Tacca.
La Plaza Mayor también ha sufrido diferentes reformas a lo largo de los años. La última de ellas aconteció en los años sesenta de la pasada centuria. Se procedió al cierre del tráfico rodado y se creó un aparcamiento subterráneo. En 1992 se llevó acabo una nueva decoración de la fachada de la Casa de la Panadería, obra de Carlos Franco.
Las dimensiones de la Plaza son las siguientes: 129 metros de largo por 94 metros de ancho. Cierra el rectángulo una casa de tres alturas con doscientos treinta y siete balcones orientados a la Plaza y con soportales sostenidos por pilares de granito. Estos soportales han albergado numerosos comercios tradicionales. Actualmente predominan los establecimientos de hostelería.

miércoles, 1 de junio de 2011

zurbaran

Francisco de Zurbarán (fuente de cantos, 7 de noviembre de 1598 – Madrid, 27 de agosto de 1664) fue un pintor del siglo de oro español
Contemporáneo y amigo de velazquez Zurbarán destacó en la pintura religiosa, en la que su arte revela una gran fuerza visual y un profundo miticismoi. Fue un artista representativo de la contrareforma. Influido en sus comienzos por caravaggio, su estilo fue evolucionando para aproximarse a los maestros manieristas italianos. Sus representaciones se alejan del realismo de Velázquez y sus composiciones se caracterizan por un modelado claroscuro con tonos más ácidos.
Francisco de Zurbarán autoportrait.jpg

sábado, 28 de mayo de 2011

la incredulidad de santo caravaggio

Incredulidad de Santo Tomás
 Incredulidad de Santo Tomás
 Autor:Caravaggio
 Fecha:1601-02
 Museo:Neues Palais
 Características:107 x 146 cm.
 Material:Oleo sobre lienzo
 Estilo:Barroco Italiano
El lienzo con la Incredulidad de Santo Tomás fue pintado para la familia Giuliani, que lo mantuvo en su colección hasta que pasó al Neue Palais de Postdam. La obra nos muestra el momento en que Cristo Resucitado se ha aparecido a sus discípulos, pero Tomás aún no cree en su identidad, por lo que Cristo mete uno de sus dedos en la llaga del costado. Este hecho, que podría parecer exageradamente prosaico, es la mayor prueba física del reconocimiento de Cristo, la definitiva demostración de su regreso desde el reino de los muertos. Caravaggio ha ejecutado una composición que converge completamente en el punto de la llaga con el dedo metido, de tal modo que la atención de los personajes del lienzo y la de los espectadores contemporáneos se ve irremisiblemente atraída por esta "prueba" física. El habitual naturalismo descarnado de Caravaggio se vuelve aquí casi de sentido científico: la luz fría cae en fogonazos irregulares sobre las figuras, iluminando el cuerpo de Cristo con un tono amarillento, que le hace aparecer como un cadáver, envuelto aún en el sudario (no es una túnica). El pecho todavía está hundido y pareciera que la muerte se resiste a dejarlo marchar al mundo de los vivos, manteniendo sus huellas en el cuerpo de Jesús.